El
Jardín Botánico de Las Tunas
27 de
marzo
de 2009, 6:40 am
Juan
Morales Agüero
morales@enet.cu
Las Tunas.- Una de las
instituciones científicas más
interesantes de esta ciudad es
el Jardín Botánico. Raúl
Verdecia, su director, no solo
es gran conocedor de la flora
cubana, sino que también es
miembro de un grupo
especializado de la Unión
Internacional para la
Conservación de la Naturaleza, y
gracias a su consagración, el
Jardín exhibe hoy resultados de
trabajo que han devenido
referencias para el resto de sus
homólogos del territorio
nacional.
Entre los proyectos que
desarrollan sus trabajadores
para rescatar y conservar la
biodiversidad figura en la
vanguardia la reproducción de
más de 80 especies amenazadas de
extinción, algunas de las
cuales, por cierto, son
endémicas de Cuba. Así,
variedades como el yarey, el
ébano amarillo y la acacia,
entre otras de valor económico,
ambiental y farmacológico, han
encontrado en la institución un
paraíso para reproducirse a sus
anchas.
Una de las especies más
raras con que cuenta el Jardín
Botánico de Las Tunas es la
palma corcho, cuya presencia en
el planeta supera los 250
millones de años. Se le
considera entre las primeras
plantas con flores procedentes
del Período jurásico, y, según
los expertos, es el fósil
viviente más antiguo del mundo.
En Cuba existe apenas un millar
de palmas corcho. La ley prohibe
y sanciona su comercialización.
En el exterior la colonia se
reduce a 10 ejemplares en el
Jardín Botánico de Miami,
Estados Unidos.
Y ya que hablamos de palmas,
Raúl Verdecia, el timonel de la
institución en
Las Tunas
y experto en este tipo de
plantas, es coprotagonista de un
suceso científico de gran
trascendencia nacional e
internacional, pues descubrió
junto a su colega italiano Carlo
Morici una especie de palmera
cubana nunca vista, la número 88
entre las casi dos mil que se
han descrito en el mundo.
Ocurrió en Punta de los
Guayacanes, en la Loma del
Cuero, entre Imías y Playitas de
Cajobabo, en Guantánamo, a 50
kilómetros de Maisí.